El turismo en Chile es una de las industrias más importantes. Sin considerar trabajos asociados, esta área económica genera más de 600 mil empleos en todo el país, de los cuales el 95% de las empresas son pymes. 

Actualmente esta industria representa el 3% de su PIB, lo que equivale a aproximadamente 9 mil millones de dólares anuales, que hoy están en entredicho debido al estallido social y la pandemia. 

Para muchos, los créditos, bonos o programas de ayuda que buscan sostener a una Pyme chilena moribunda, simplemente jamás llegaron.

Los gastronómicos, hoteleros, o bien, cualquiera que trabaje en el rubro del ocio o la diversión, tienen una lápida que parece estar escrita desde el estallido social, cuando locales emblemáticos e históricos a lo largo del país debieron cerrar sus puertas tras los saqueos o la violencia que los rodeaba.

A casi un año de crisis, primero social y ahora sanitaria, esta área económica tan importante para el empleo local, parece estar a la deriva, simplemente abandonada y sangrando en las economías locales hasta desfallecer en las calles, donde cientos han logrado subsistir con sus propios ahorros de Seguros de Cesantía o el 10% de sus ahorros previsionales, destinados a su vejez.

Algunos agoreros plantean que la insdustria ha vuelto al año cero, otros, más optimostas plantean que hemos retrocedido 20 años y que costará retomar los índices de crecimiento que esbozábamos hasta el verano de 2019.

Hace una semanas la Federación de Empresas de Turismo de Chile (Fedetur), sinceró que la industria del turismo está atravesando la peor crisis de nuestra historia. Mostrando decenas de miles de empleos directos destruidos y clamando por un salvavidas.

Hoy, casi al llegar a la primavera, muchos han debido cerrar sus empresas inexorablemente; algunos inclusive ni siquiera han podido enfrentar el costo de imposiciones laborales. Se espera, eso sí, que el plan para resucitar esta industria en el país, cuente con políticas regionales serias, coordinadas y proyectadas a largo plazo.

En medio de la oscuridad, tenemos la oportunidad de apoyar el resurgimiento de las pymes turísticas y el gobierno tiene, al menos, la obligación de proponer un nuevo despegue, con Programas de Desarrollo Turísticos (Prodetur) locales, con identidad y recursos bien enfocados y pertinentes, porque el tiempo apremia, el rebote económico debe ser breve, porque se corre el riesgo de pasar de una crisis a un estado permanente. Debemos pasar del año cero a un país con proyecciones de desarrollo reales. Ya es hora.

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