Un ultimatun al gobierno dio hoy la Multigremial Nacional, que agrupa a 165 gremios de todo Chile y que es presidida por Juan Pablo Sweet, ante la violencia que permanece en el sur de Chile, la cual ha afectado a los procesos productivos en diversos sectores.

A través de una declaración pública, la entidad exigió a los poderes del Estado

“actuar en el menor plazo para recuperar la paz social y hacer prevalecer el imperio de la ley en todo el territorio nacional. De lo contrario, nos declaramos en libertad para tomar otro tipo de acciones de manifestación con el objetivo de exigir a los poderes del Estado solucionar el problema”.

La misiva plantea que existe terrorismo en el sur de Chile, el cual “no permite permite trabajar ni vivir en paz, atenta contra derechos humanos de ciudadanos indefensos y destruye progresivamente la democracia. Explosivos en infraestructura pública, quema de camiones -poniendo en grave riesgo la cadena de abastecimiento del país-, destrucción de escuelas y sedes sociales ocurren en absoluta impunidad, con un Estado ausente que no da garantías a sus ciudadanos”.

Se agrega que los dirigentes gremiales están por la paz y que se repudia el mezclar al pueblo mapuche con los grupos violentistas organizados. “Como gremios conocemos de cerca a los integrantes del verdadero pueblo mapuche, ciudadanos pacíficos, trabajadores, amantes de la tierra, padres y madres de familia que ninguna relación tienen con la violencia”. 

Además de valorar el trabajo de Carabineros, pese a los errores que la institución ha cometido, la multigremial agregó que sólo el “1% de los atentados tienen imputado conocido. Hay una falla general en la inteligencia, capacidad investigativa y probatoria de fiscalías, así como excesivas garantías de los jueces. Sin responsables, pruebas claras y condenas, el trabajo es estéril. Pedimos suma urgencia para legislar en la actualización y mejoramiento del sistema investigativo y judicial”.

En la declaración se manifiesta la preocupación por que “parlamentarios condenen la violencia por los medios de comunicación, lejos del conflicto, ausentes de esa realidad y sin legislar al respecto. Más inquietante es ver a senadores y diputados callar frente a estos actos ilegales y antidemocráticos, con un silencio cómplice que parece proteger a terroristas”.

Al finalizar, el texto plantea que “ el silencio temeroso de las mayorías alimenta a los violentos. Por eso, hemos decidido dejar de ser una gran mayoría silenciosa”, concluyó.

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