Una verdadera pesadilla vive una joven madre de Temuco, a quien por un error en el examen PCR le diagnosticaron Covid-19, la internaron en una residencia sanitaria y ahora no la dejan salir porque se pudo haber contagiado en el recinto que recibe solo a pacientes con Coronavirus.

Estos han sido días duros para Margarita Reyes Carvajal (de 39 años), pero no sólo porque le han impedido abandonar la habitación 412 del Hotel Nicolás de la capital regional, sino también porque a raíz de esta cadena de errores perdió una hora para operarse del cáncer al útero que le diagnosticaron en octubre del 2019.

Hoy, Margarita Reyes no solo está angustiada porque le diagnosticaron Covid-19 por error, también lo está porque no puede abrazar a su hija de cuatro años. La menor está al cuidado de su padre, a quien le suspendieron la licencia médica luego que el examen PCR reveló que la joven no tiene Coronavirus y hoy no sabe quién se hará cargo de su pequeña.

Esta madre, que se desempeñaba como cajera en un local comercial, dice que decidió contar su historia a Temuco Televisión y a Libertaddigital.cl para que esto no le ocurra a nadie más.

–¿Por qué se hizo el examen de Covid-19?

–El examen me lo realicé el viernes a las 11:00 en el Hospital Regional como una medida preventiva porque tengo cáncer al útero y después de terminar mi tratamiento me recomendaron hacerme una cirugía, esa operación me la habían programado para el lunes seis se julio, pero no podía ingresar al hospital a operarme si estaba con Covid-19. Me tomaron la muestra el día viernes y el sábado a las 10:00 de la mañana me entero que soy positiva por una llamada que me realizaron desde la Seremi de Salud.

–¿Qué le dicen en esa llamada?

–Me hacen las preguntas de rigor, con quiénes vivo, quiénes son mis contactos estrechos, con quién estuve, preguntaron cuántas habitaciones tenía mi casa, les dije que tres y un baño, ahí me dijeron que yo no podía estar ahí y que tenía que irme a una residencia sanitaria porque podía contagiar a mi hija y al padre de mi pequeña. Tomé la decisión de venirme a una residencia sanitaria porque no quería que nada les pasara, pensando que era Covid-19 positivo.

–¿La fueron a buscar a su casa?

–El sábado a las 15.30 horas me fueron a buscar en el furgón que usan para los pacientes con Covid-19, mi hija tuvo que ver todo ese operativo, al igual que mis vecinos y me trajeron al Hotel Nicolás.

–¿Cuándo le entró la duda si realmente tenía Covid-19?

–Yo siempre supe que no tenía Covid-19, de hecho cuando me llamaron de la Seremi de Salud, les dije que lo encontraba raro, porque uno se conoce y cuando te está pasando algo raro, uno lo sabe. Y me dijeron que lo lamentaban, pero que el examen había resultado positivo y que lo más probable es que fuera una paciente asintomática. Y el domingo en la mañana me entero que mi examen había tenido un error.

–¿Cómo se enteró que había un error?

–Me llamaron desde el Servicio de Salud, un joven que me comentó que hubo un error en los exámenes, que el laboratorio se había equivocado y que ese mismo día me iban a repetir el examen, que tenía que estar atenta. Ese día a las cinco de la tarde vino una señorita a repetirme el examen y ayer lunes en la tarde me enteré que el primer examen, que había salido positivo, ya había salido negativo en una segunda prueba. Y el segundo también salió negativo. Nunca fui positiva.

–¿Le dieron el alta?

–Emocionalmente muy mal, porque al saber que los dos exámenes habían resultado negativos, una de las enfermeras de acá me comenta que debían darme el alta. El médico vino a las 12:00 horas de hoy, me hizo la revisión de rutina, me dijo que me daría el alta, que en 15 minutos más me iba, arreglé todas mis cosas y cuando faltaban unos minutos para que vinieran por mí, el mismo médico que me había dado el alta me dice que no me puedo ir.

–¿Por qué no puede abandonar la residencia?

–Me dicen que no me puedo ir porque las técnico paramédico que me veían a mí habían estado en contacto con otras personas con Covid-19 y puede que yo me haya contagiado, entonces no me puedo retirar hasta después de 14 días de cuarentena, para ver si aparecen síntomas.

–¿Cómo asume como madre esta situación?

–Para mí ha sido emocionalmente terrible, porque esperé meses para operarme del cáncer y no podré operarme, pero ellos ni siquiera se han acercado a pedir disculpas, a asumir el error o de alguna manera enmendar el error que se cometió, no sé a qué se debió, nadie me ha dado una explicación.

–¿Sabe si hay más casos?

–Sí, el joven que me llamó del Servicio de Salud me comentó que no soy el único caso, que hay en total 14 casos como el mío, pero dijo que el error había sido grande en el laboratorio del Hospital Regional, que hay un sumario y que mi muestra se tuvo que enviar a un laboratorio externo.

–¿Por qué decidió hacer público su caso?

–Para que no le pase a nadie más, porque encuentro que es una negligencia muy grande. Para mí era un sueño operarme, salir de todo esto rápido y no podré hacerlo después de un buen tiempo, es difícil no ver a mi hija. Y no quiero que esto quede impune.

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