Artista mapuche pinta mural en homenaje a funcionarios de la Salud que luchan contra el Covid-19

"Mi sueño es pintar, hacer murales grandes, que esto se masifique, que se haga más conocido, que sea un oficio respetado y que se valore más el arte", dice ANTU.

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El mural está en la esquina de San Martín con General Mackenna.

“Gracias”, dice el mural con que el artista de Padre Las Casas, Isaac Sagredo Lincocheo (de 27 años), le rinde un homenaje a los funcionarios de la Salud que diariamente luchan contra el Covid-19 en el país y el mundo.

La obra que exhibe unos colores celestes y blancos fue plasmada con esmero en un largo mural ubicado en calle General Mackenna esquina San Martín en Temuco, a cuadras del puente Cautín que une la comuna con Padre Las Casas.

El artista, quien firma sus obras bajo el seudónimo de ANTU I.S.L (sol en mapudungún), cuenta que el muro lo comenzó a las 10.30 horas y lo finalizó a las 16:00 horas más menos.

“Esto nace por todo lo que está aconteciendo, es la forma de dar las gracias por todo lo que están haciendo los funcionarios de Salud contra el Covid-19”, precisa.

Los pintores nunca pueden estar ajenos a su realidad y bien lo sabe ANTU. “El objetivo de este mural es poder aportar con un granito de arena en el día a día, que las personas vean el mural y tengan ganas de ir a trabajar, de enfrentar las duras tareas porque son días difíciles para todos”, dice.

Isaac cuenta que se dedica al grafiti hace 20 años y hace siete que llena de colores las olvidadas murallas de las ciudades, que parecen revivir cuando son tocadas por la magia de este joven muralista.

ANTU relata que siempre fue bueno para dibujar, pero que a los 20 años se atrevió a salir a la calle para llevar su arte a las murallas de la ciudad.

“Yo vivo en el sector rural, y cuando andaba en la ciudad veía algunas imágenes en los muros, eso me llamó la atención y eso me motivó a crear, quería hacer lo mismo, dibujar y pintar en la calle. Comencé a pintar y de ahí no paré hasta ahora”, dice.

Los primeros murales –explica– “no eran buenos, más bien malos, ocupaba pintura que no era para eso, pero no volvía a la casa frustrado, volvía con la idea de que mañana vuelvo y lo hago mejor y así se fue dando todo”.

“De primera cuesta mucho que te cedan un muro para pintar, pero con el tiempo esto ha ido cambiando, la gente ha ido queriendo más el arte urbano. Antes te veían con una lata de pintura en la calle y era un vándalo, ahora no, la gente escribe y dice tengo un muro en tal lugar”, cuanta Isaac.

ANTU sostiene que también lo llaman para hacer trabajos a pedido, como el mural de Víctor Jara que hizo en el Centro Cultural de Loncoche. “Ahí pintamos la sala de música con artistas nacionales”, recuerda.

Pero este artista entiende que el arte no debe quedar encerrado en cuatro paredes y menos los conocimientos que ha adquirido en el tiempo, por eso es que hace talleres para jóvenes que buscan canalizar sus inquietudes en esta área.

“He hecho muchos talleres para jóvenes en comunidades mapuches, colegios, jardines infantiles, la idea es que esta técnica se masifique, a mí en un comienzo me costó y hubo gente que me enseñó, por eso creo que el conocimiento se debe traspasar y no guardárselo para uno”, relata.

Esta es una de las obras de ANTU, pintada en un mural de calle Aldunate con León Gallo en Temuco, la que fue dañada con pintura por desconocidos.

UNA EXPRESIÓN

–¿Ves el muralismo como una forma de protesta social?

–No solamente yo, siempre ha sido así. Siempre será un modo de expresión. Y hay gente que lo toma en forma distinta, a veces puedo pintar una imagen sin ninguna intención y habrá gente que le dará una lectura de acuerdo a lo que ellos creen. Alguien dirá este muro es de lucha, otro dirá otra cosa, eso me pasa mucho cuando hago muros en la calle. Siempre habrá distintas opiniones sobre lo que se plasma en un muro.

–¿Buscas el sentido estético en tus obras?

–Sí, la idea es ir dejando trabajos mejor logrados, más limpios, bien detallados, es parte del proceso que he vivido durante todos estos años.

–¿Te dedicas a esto o es solo un pasatiempo?

–Yo me dedico a esto, cien por ciento.

–¿Tienes el apoyo familiar para realizar muralismo?

–Sí, ya toda mi familia sabe que estoy en esto. Y saben que es mi trabajo. Así como mi padre llega todos los días de sus labores en la construcción, yo llego a la casa después de pintar murales.  

–¿Fue difícil el comienzo?

–Cuando comencé pintaba aquí, allá y la gente me fue contratando para pintar fachadas de negocios. Y comencé a ver una posibilidad de trabajo, pero quería aprender para ser profesional en esto, no quedarme con lo básico.

–¿Qué le dirías a los jóvenes que tienen dones o talentos, pero que se rinden ante el primer fracaso?

–Que siempre crean en ellos. Uno tiene muchas trabas en la vida, a veces familiares o por las amistades, pero uno tiene que pensar en que se puede lograr, ser fuerte en eso, porque cuando uno tiene las ganas se pueden hacer las cosas. Yo viví todo eso, cuando le conté a mi familia que quería ser grafitero no fue bien recibido, pero han pasado los años y ahora me comprenden. Ahora están más tranquilos, en los talleres siempre trato de transmitir eso a los jóvenes, que hagan con ganas y con fuerza lo que les gusta, ya sea dibujar, pintar, cantar, bailar, etc.

–¿Cuántos murales has hecho en los últimos años?

–No los he contado, pero he tenido la suerte de trabajar en diferentes comunas de La Araucanía.

–¿Cuál es tu sueño?

 –Mi sueño es pintar, hacer murales grandes, que esto se masifique, que se haga más conocido, que sea un oficio respetado y que se valore más el arte.

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