En las últimas horas se confirmó el peor de los presagios para los cientos de funcionarios que laboran en las distintas reparticiones de la Seremi de Salud de La Araucanía. El diagnóstico es lapidario: hay tres trabajadores confirmados con Covid19, dejando una dolorosa sensación de que este complejo escenario que vive la primera línea sanitaria de la región se pudo haber evitado.

El escándalo se desató la tarde del viernes. Ese día ­­–a las 19.30 horas– la seremi del ramo, Katia Guzmán, participó de un punto de prensa al interior del Regimiento Tucapel de Temuco. Allí, junto a otras autoridades, entregó un balance sobre los casos del Covid19 en la región.

En la ocasión Guzmán mencionó que uno de los nuevos casos correspondía a la entidad que ella dirige. Las críticas de los trabajadores de la Salud no se hicieron esperar. Le reprochaban que a sabiendas que tenía un funcionario que había dado positivo a Covid19 asistía a un punto de prensa con las autoridades, reporteros gráficos, camarógrafos y periodistas, sin tomar resguardos.

Tras la publicación del primer reportaje de Libertaddigital.cl, donde la autoridad era duramente criticada y acusada de tener una acción temeraria, ayer Guzmán decidió tomar un aislamiento social preventivo en su domicilio para ver si presenta o no síntomas de Coronavirus. Esto luego que fuentes confirmaran a este medio que a principios de la semana pasada ella participó en una reunión en dependencias de calle Rodríguez en Temuco, con el ingeniero ambiental, Pablo Cabezas del Campo, quien había llegado desde Brasil con Covid19.

UN CORREO SIN RESPUESTA

¿Pero hubo alguna posibilidad de evitar estos contagios al interior de una de las unidades más sensibles para enfrentar la pandemia en la región? El presidente de la Asociación de Funcionarios de la Seremi de Salud de La Araucanía, Álvaro Monje Esparza, es un convencido de que todo esto se pudo haber evitado o haber prevenido sus efectos colaterales si la autoridad sanitaria hubiese tomado medidas preventivas internas.

Monje, quien se desempeña como jefe del Subdepartamento de Profesiones Médicas y Farmacia, en las dependencias emplazadas en calle Rodríguez 1070, relata que el martes 17 de marzo tras escuchar a los asociados, quienes exigían mayores medidas de seguridad para los trabajadores como una forma de evitar contagios con Covid19, a eso de las 11.00 horas envió desde su oficina un correo dirigido a la seremi Katia Guzmán, quien tiene su oficina laboral a sólo unas cuadras, en calle Aldunate 512.

Álvaro Monje, presidente de la Asociación de Funcionarios de la Seremi de la Salud de La Araucanía.

En el mail el profesional le solicitaba a la autoridad sanitaria una reunión para tratar protocolos y temas asociados a formas de actuar de los funcionarios frente a la contingencia del Coronavirus, correo que –según asegura Monje– jamás fue respondido.

“En la interna nosotros estuvimos atendiendo a usuarios sin ningún elemento de protección básico, es decir, sin mascarilla, sin guante, y con escasez de jabón o alcohol gel para los funcionarios, hasta el día de hoy los trabajadores piden material de protección básico”, relata el dirigente.

El funcionario agrega que “en varias ocasiones intentamos hablar con ella (Guzmán) como interlocutores válidos de los trabajadores, pero nunca nos consideró. Lo paradójico es que tenemos una autoridad que dice cosas, pero no practica nada, es como el cura Gatica, predica, predica, pero no practica. En la interna ninguna de las medidas de las cuales hablaba en los medios de comunicación se adoptó, lo que correspondía era que le dijera al funcionario que llegó de otro país, de un país de riesgo, que se fuera para la casa en cuarentena, pero eso nunca pasó”.

“impresentable que la curva de contagios suba por un brote que está en la misma autoridad sanitaria. Esto ocurrió porque aquí no se tomó ninguna medida preventiva”.

Álvaro Monje Esparza

Desde el martes –asegura el funcionario–  “ya había un paciente sintomático en la repartición. Y debido a los manifiestos síntomas que tenía los mismos funcionarios le pidieron a las jefaturas que tomaran los resguardos, por eso hablamos que éste es el costo de no tomar medidas”.

El dirigente es enfático en sostener que la seremi de Salud, Katia Guzmán, debe dar un paso al costado. “A nuestro entender el desvalor hacia la vida de las personas no puede ser un principio de una autoridad sanitaria, por eso nosotros llamamos a que la señora Katia Guzmán dé un paso al costado”.

Monje asevera que resulta “impresentable que la curva de contagios suba por un brote que está en la misma autoridad sanitaria. Esto ocurrió porque aquí no se tomó ninguna medida preventiva”.

INCERTIDUMBRE

En la jornada de ayer la jefa del Departamento de Salud Pública del organismo, la enfermera Gloria Cuevas Díaz asumió como seremi de Salud subrogante de La Araucanía. En un punto de prensa dado a las 14.30 horas en la Intendencia informó que hay a los menos 40 funcionarios de la entidad pública en cuarentena y que se decidió cerrar el edificio de calle Rodríguez 1070 para que sea sanitizado.

La indagación preliminar arrojó nueve contactos sospechosos de alto riesgo, entre familiares y colaboradores cercanos al funcionario que llegó de Brasil, que estarán14 días en cuarentena preventiva para ver cómo evolucionan.

En tanto, la seremi Katia Guzmán deberá permanecer unos ocho días o quizás más en el aislamiento social preventivo. Si llega a presentar síntomas deberá ser sometida al examen para determinar si tiene o no Covid19.

A esto se suma que la información emanada desde la Seremi de Salud respecto a cómo se suscitaron los hechos en la entidad de gobierno o cuál es el riesgo que corren las personas que estuvieron en las oficinas de la Seremi de Salud de calle Aldunate en Temuco o a metros de la autoridad sanitaria, ha sido escasa o más bien nula. Esto le ha impedido a los profesionales de la prensa tomar decisiones como un aislamiento social voluntario en sus domicilios.

Hasta el momento ni la autoridad castrense ni el intendente Manoli se han referido a este escándalo en el área de la Salud, que hoy tiene a trabajadores infectados con uno de los virus más temidos del último tiempo, pero también a cientos de familias sumidas en la incertidumbre y la angustia.

Déjanos tus comentarios: