Una intensa actividad se registra a esta hora en el volcán Villarrica, que se encuentra con una alerta naranja establecida por el Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin) debido a un aumento en la sismicidad que presenta el macizo desde hace unos días.

A través de una cámara fija, que puede ser revisada en http://www.povi.cl/4589.html se pueden apreciar las imágenes que a esta hora deja ver el volcán.

La directora de la Onemi de La Araucanía, Janet Medrano, llamó a la calma y afirmó que es un comportamiento que está dentro de lo señalado por los especialistas, ya que el lago de lava se encuentra muy cerca de la superficie del cráter, presentando explosiones menores.

La autoridad agregó que los sistemas de emergencia se encuentran en alerta ante cualquier cambio de importancia en el comportamiento, cosa que hasta el momento no ha ocurrido.

Janet Medrano.

UNA HISTORIA DE ERUPCIONES

El volcán Villarrica tiene una altura de 2.847 metros sobre el nivel del mar y su última erupción fue en 2015, que puso a prueba a todos los sistemas de emergencia que funcionaban en La Araucanía.

Es uno de los volcanes con mayor registro históricos de erupciones de Sudamérica, según información del Sernageomin. Se ubica al SE y NE de los lagos Villarrica y Calafquén, respectivamente, y su forma cónica casi perfecta permite reconocerlo desde la distancia.

Corresponde a un estratovolcán localizado en el extremo occidental de una destacada cadena volcánica de dirección NO-SE, que alinea a los volcanes Villarrica, Quetrupillán y Lanín.

A sus pies se ubican centros poblados con importante actividad turística, donde destaca la ciudad de Pucón, ubicada a solo 15 km de su cima).

Posee un cráter abierto de 200 metros de diámetro, con fumarola continua y un lago de lava cuasi permanente, cuya superficie posee altura variable.

El volcán está cubierto por un importante glaciar que se extiende por 30,3 km2 con un volumen equivalente en agua de ~4,2 km3 . Registro eruptivo El volcán Villarrica comenzó su actividad hace unos 650.000 años. Ha desarrollado erupciones explosivas y efusivas, con emisión de material magmático, esencialmente, de composición basáltica a andesítico-basáltica, en forma de flujos de lava, caída de tefra, flujos piroclásticos y lahares.

Producto de su actividad explosiva postglacial se generaron voluminosos flujos piroclásticos y la formación de calderas. Los flujos más importantes se generaron hace 13.900 y 3.900 años, con volúmenes de 10 y 3 km3, con la formación de dos calderas de 6,5 y 2,2 km de diámetro respectivamente.

Desde el año 1558, se han producido al menos 49 erupciones, principalmente de carácter efusivo. La erupción más importante del siglo XX se registró en 1948, con el desarrollo de flujos piroclásticos de pequeño volumen que afectaron el flanco occidental del volcán.

Peligros y riesgos asociados las erupciones históricas (los últimos 500 años) han variado desde efusivas a moderadamente explosivas y el peligro más recurrente consiste en la formación de lahares altamente destructivos, al punto de causar más de 100 fatalidades durante el siglo XX (1908, 1948-49, 1963-64, 1971).

Además de lahares, otros peligros asociados al volcán son la caída de proyectiles balísticos en las proximidades del cráter; los flujos de lava, confinados a los valles y quebradas y cuyo alcance puede llegar a los 16 kILÓMETROS (Challupén, 1971); la caída de tefra, con una distribución mayor y dependiente de la dirección del viento; y de manera menos frecuente, los flujos piroclásticos.

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